10/03/2011

MURDER AT THE VANITIES





Murder at the Vanities tuvo un éxito moderado, como correspondía, de hecho a su discreción. Es una película algo extraña, ya que no es un musical propiamente dicho, ni tampoco una película de intriga al uso, que es lo que parece ser en algunos momentos. Es una película de misterio en función del asesinato que se comete en las instalaciones del teatro donde se desarrolla la acción, y es un musical por los números cantados y bailados que se representan en el escenario de ese local. Carl Brisson, en su primera película americana, es, teóricamente, el hombre importante de la historia, Katty Carlisle da vida a la vedette del espectáculo, Victor McLaglen se viste de teniente de policía para esclarecer los hechos y Jack Oakie asume el papel del inevitable agente de prensa. Desde el punto de vista musical, quedan las canciones de Katty Carlisle, la intervención de la orquesta de Duke Ellington y las evoluciones de las chicas del coro de elegante sensualidad. La película no aporta nada nuevo a la filmografía del gran Mitchell Leisen, es evidente, pero se aprecia su mano sensible en la concepción de determinadas secuencias. La película fue producida por Paramount en 1933 y se encuentra editada en Dvd en USA con subtítulos en castellano dentro de una colección dedicada a las películas antes del código moral de censura Hays. En España permanece inédita, al menos de momento.