2/05/2009

AMADEUS






La lucha de Antonio Salieri consigo mismo, debatiéndose patéticamente entre su odio y admiración por Mozart, constituye un espectáculo de primera magnitud, un espectáculo que Peter Shaffer y Milos Forman estimulan en su justa medida, es decir, con vigor, sensibilidad y categoría. Un crítico escribió que en Amadeus casi nada es cierto, en un sentido rigurosamente histórico, pero que, a pesar de ello, atrapamos la verdad de Mozart. Y así es.
No es exacto que Antonio Salieri fuese el compositor mediocre que refleja la película, toda vez que pertenecía a la elite de los músicos de su tiempo. A él le cupo el honor de inaugurar el teatro de La Scala en 1778. Tampoco es cierto que el misterioso enmascarado que encargó a Mozart su “Réquiem”, tuviese algo que ver con Salieri. En Amadeus hay muchas mentiras, quizá demasiadas, pero gracias a la lúcida manipulación de esas mentiras el espectador de hoy llega a conocer la verdad de ese pequeño monstruo que se revela, aparte de un músico genial, un ser lleno de contradicciones, muy lejos de aquel ángel rubio sentado sobre un pedestal de mármol, que consagró la imaginería del siglo XIX. Amadeus no es un retrato objetivo de la vida de Mozart (1756-1791) sino una especulación intelectual sobre el hombre y el artista a partir de la religiosa envidia de un loco anciano (Salieri) que no soportó su deslumbrante competencia.

Lo que si puede chocar, y en parte choca, es la sobredosis punky administrada a la figura de Mozart. En principio, puede admitirse que el personaje se adscriba a la familia de rebeldes que alumbro a los Beatles y más tarde a los Rolling Stones. Lo que resulta discutible es la estampa, la gesticulación y sobre todo la risa obscena que le fueron adjudicados al músico en virtud de esa supuesta filiación. El dibujo (el look) aparece excesivamente pegado a la ética y estética de los años 70 y 80 del siglo XX, para que no resulte chirriante aplicado a la sociedad vienesa de final del XVIII.

En cualquier caso admitidas todas las licencias, es evidente que Amadeus constituye uno de los más bellos homenajes que el cine ha tributado a Mozart. Por su ambientación, poco menos que perfecta; por la calidad del trabajo de los actores, con mención especial para F. Murray Abraham, un memorable Salieri; por el soberbio guión escrito por Peter Shaffer, según la obra que estrenó en Londres en el Teatro Nacional, en noviembre de 1979; por la propiedad del vestuario y la calidad de las ilustraciones musicales a cargo de la Orquesta de la Academia Saint Martin in the Fields, cabe adjudicar a la película los honores que en justicia le corresponden, y que avalan de alguna manera, los ocho Oscars con que le distinguió la academia de Hollywood en 1985.


No es la primera vez que se especula con la posibilidad de que Salieri asesinase a Mozart. Mucho antes de que lo hiciese Peter Shaffer, lo habían hecho ya Alexander Pushkin (1830) y Rimski-Korsakov (1898), aparte de Beethoven, quien en su diario personal alude a la enfermedad del compositor italiano (Salieri) y al rumor de que pudiese haber envenenado a Mozart. Aun cuando Salieri, según parece, se confesó autor de esa muerte en dos ocasiones, en 1823 cuando intentó suicidarse, y en 1825 el año de su fallecimiento, no existen pruebas de que fuese así. Lo que sí está claro y documentado es que Salieri sintió siempre por Mozart una mal disimulada envidia, a la par que una secreta devoción profesional; la envidia que genera los Celos del artista discreto en su imposible batalla contra el genio, que ejerce sobre el por otra parte una irreprimible fascinación. Los pasajes musicales utilizados por Milos Forman y dirigidos por Neville Marriner corresponden a las operas “Las Noches de Fígaro”, “Don Juan” “La Flauta Mágica”, que se representan en el mismo escenario donde se estreno en 1791, el Tyl Teather de Praga. También se escuchan las sinfonías 25 y 29, y los conciertos para piano, entre otras, y el esplendido Réquiem, con algunas de cuyas partes “Introitus” o el Dies Irae” se estructura uno de los momentos más bellos de la película.
En España fue objeto de una representación musical en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid en el año 2000 por parte de José Sacristán en el papel de Salieri y Roger Pera en el del genial compositor Mozart. La película fue realizada por Milos Forman en el año 1984 y será editada en formato Blu Ray este mes en Estados Unidos y próximamente en España, cuenta con 20 minutos de material adicional ya incluidos en la versión anterior del dvd especial del director.


1 comentarios:

Fanny Brice dijo...

A pesar de las mentiras, las inexactitudes, las recreaciones y las licencias narrativas, Amadeus es una película espléndida que, como mínimo, expresa dos grandes verdades: Mozart era un genio indomable, y Salieri un gran músico que por suerte y por desgracia coincidió con Mozart en tiempo y espacio. Otra virtud de la película es la impecable puesta en escena y el acierto en el montaje musical. Una obra que, además, genera adeptos al cine y a Mozart. Me alegra saber que aparece en BluRay, porque hay tan poquitos títulos en el nuevo formato que verdaderamente merezcan la pena...