




Como la inmensa mayoría de comedias alumbradas en los años 30 bajo el pabellón de la RKO, “Top Hat” es una película ingenua, blanca-blanquísima, con unos enredos angelicales y (por la misma razón) un desenlace de lo mas ingenuo y trivial. La ausencia de malicia es (era) absoluta, por mucha picardía entrecomillada que los guionistas pretendieran echarle al guiso. Pero todo esto formaba parte del juego. El hecho de que Ginger Rogers confunda a Edward Horton con Fred Astaire, que Erick Rodhes metido a diseñador de modas italiano se interfiera momentáneamente en el camino amoroso de la pareja protagonista o que Helen Broderick (como esposa de Horton) le complique graciosamente la vida a su marido, es lo de menos. Lo que cuenta es que Fred Astaire, después de caer fulminado por los encantos de Ginger Rogers, pueda cantarle en la habitación de un hotel de Londres “No Strings”, juntar sus mejillas en “Check to Check” o cerrar la aventura con el brillante “Piccolino”, a orillas del Atlántico, con infinidad de parejas volando a su alrededor sobre un piso con brillos de espejo.
“The Piccolino” escrito por Berlín, viste y remata de modo espectacular la fiesta veneciana que posibilita el estado de gracia amoroso de Fred y Ginger, sus oficiantes mayores, para deleite de un público, que con la música, acariciando todavía sus oídos, pensaba ya en la próxima película de la pareja.
“The Piccolino” se hizo popular con inusitada rapidez, como había ocurrido con la Carioca de Volando a Río y “El Continental” de La Alegre Divorciada. Pero tanto o mas que “The Piccolino”, otro número conecto también fácilmente con el gusto del público “Check to Check”, que Astaire y Rogers cantan y bailan, el vestido de frac, ella con un atuendo de marabú. Ambos confiesan estar en el cielo bailando juntos mejilla con mejilla. Otro de los momentos a destacar es, por descontado, el de “Top Hat” con Fred Astaire escoltado por una impecable hilera de bailarines, de frac y con sombrero de copa, como él, a quienes simula disparar con su bastón. Fantasía, elegancia y buen gusto se combinan en este célebre número, clásico entre los clásicos. La película data el año 1935 y está edita en Dvd en España al igual que todas las de la pareja de RKO por Manga Films.
“The Piccolino” escrito por Berlín, viste y remata de modo espectacular la fiesta veneciana que posibilita el estado de gracia amoroso de Fred y Ginger, sus oficiantes mayores, para deleite de un público, que con la música, acariciando todavía sus oídos, pensaba ya en la próxima película de la pareja.
“The Piccolino” se hizo popular con inusitada rapidez, como había ocurrido con la Carioca de Volando a Río y “El Continental” de La Alegre Divorciada. Pero tanto o mas que “The Piccolino”, otro número conecto también fácilmente con el gusto del público “Check to Check”, que Astaire y Rogers cantan y bailan, el vestido de frac, ella con un atuendo de marabú. Ambos confiesan estar en el cielo bailando juntos mejilla con mejilla. Otro de los momentos a destacar es, por descontado, el de “Top Hat” con Fred Astaire escoltado por una impecable hilera de bailarines, de frac y con sombrero de copa, como él, a quienes simula disparar con su bastón. Fantasía, elegancia y buen gusto se combinan en este célebre número, clásico entre los clásicos. La película data el año 1935 y está edita en Dvd en España al igual que todas las de la pareja de RKO por Manga Films.
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