1/03/2008

MY FAIR LADY









Cuantitativamente, la aportación de George Cukor al musical es reducida, pero cualitativamente figura entre las más distinguidas, tanto por la fragancia de su espíritu como por la bondad de su acabado. Si “Ha nacido una estrella” supone la culminación del primer gran musical dramático, Las Girls o El Multimillonario significan el triunfo de la ironía y de la sensualidad. My Fair Lady es la sublimación de la exquisitez. Son escasos los autores que pueden presentar en este campo, un balance mas positivo que el de Cukor, como también son pocas las ocasiones en que el cine logró alcanzar el refinamiento de My Fair Lady”. Basada en al obra de George Bernard Shaw “Pigmalión”, el musical de Alan Lerner y Loewe vía Cukor, representa su magnificación a nivel espectacular. My Fair Lady es uno de esos aciertos que, al hacer grande un genero, confirman, amén de su categoría, la necesidad de su existencia. La ejecución de la obertura sobre la imagen de un largo encadenado de flores, rosados claveles, blancas margaritas, violáceas hortensias, advierte al espectador sobre el decisivo papel que jugará la estética en el tratamiento visual de la película como corresponde, en definitiva, a una empresa vestida y supervisada artísticamente por Cecil Beaton. Desde esta sugerente introducción hasta el último soliloquio de Higgins, pasando por el rutilante intermedio de las carreras de caballos, toda la obra es una pura delicia para los ojos. La suave melancolía que destila el fragmento cantado por Eliza en el mercado, soñando comodidades imposibles, el buen humor de “With a Little Bit of Luck” todo un tratado de picaresca proletaria, el deseo de venganza alimentando por Eliza como respuesta a las terroríficas lecciones impartidas por el profesor, la secuencia en la que logra pronunciar correctamente, por primera vez “The rain in Spain….”


Y un largo etc. son todos ellos, en mayor o menor grado, instantes, pasajes, sentimientos en suma, que la música de Loewe, el trabajo de los actores y, por supuesto, la sensibilidad de Cukor hacen memorables. El original teatral de My Fair Lady nació según parece como consecuencia del éxito alcanzado por el Pigmalión que realizo Anthony Asquith en 1.938 con Leslie Howard y Wendy Hiller. En 1.952 el producto de esa película Gabriel Pascal, encargó al compositor Alan Jay Lerner una adaptación musical de la obra de Shaw. EL 6 de Julio de 1954 moría Pascal en Nueva York, cuatro años antes había fallecido el autor Bernard Shaw, pero Loewe y Lerner terminaron la obra, que se estreno en Broadway el 15 de Marzo de 1956, con Rex Harrison, Julie Andrews y Stanley Holloway. Las 2.717 funciones que se dieron ininterrumpidamente de My Fair Lady han mantenido este musical entre los cinco mas representados en Nueva York a lo largo de toda su historia teatral, por detrás de “A Chorus Line”, “Grease”, Fiddler on the Roof” y “Hello Dolly”. Cuando se estreno el New York Times afirmó que My Fair Lady era uno de los mejores musicales del siglo. La realización de la película tuvo algunas anécdotas como la de no elegir a su protagonista original del teatro Julie Andrews para el papel principal, la única del cast que fue excluida aludiendo que no era conocida en el cine, su primer papel llego ese mismo año de la mano de Mary Poppins por lo que gano un Oscar a la mejor actriz en perjuicio de la propia Audrey que también estaba nominada. Cuentan que fue determinante el hecho de doblar en las canciones a su protagonista por Marni Nixon llevado en secreto pero filtrado a la prensa poco antes de su estreno causando la indignación de los fans de Julie. De todas formas nadie duda que la presencia, elegancia sin igual de Audrey Hepburn la hace completamente adecuada para el papel de Eliza Doolittle.
Os dejo un momento mágico recogido en un DVD llamado “Love Songs” en el cual vemos a Julie Andrews junto a Michael Crawford interpretando un pasaje de My Fair Lady, comentar que es la primera vez que Julie canta unas notas después de su operación de nódulos en la garganta, observar el entusiasmo y rugir de un publico absolutamente entregado.

1 comentarios:

xacal dijo...

Como puede ser magico, el mundo del espectaculo, como tu dices, jugando con la reaparicion de Julie, esa puesta en escena, entre claroscuros, la dificil postura del Crawford, durante los interminables aplausos y el show final, con todos. Son momentos que sobrecogen, mas cuando nunca habia visto ese video.
Gracias por tus comentarios y descubrimientos y anecdoticos detalles.